jueves, 16 de mayo de 2013

El vecino del número cinco

Vecinos que aparentan los tenemos todos. Esas criaturicas que sin tener donde caer muertos ( igual que el resto de nosotros ), simulan de puertas afuera ser duques o condes; del piso a medio pagar, del coche a medio arreglar o del mojón a medio tragar por la indolente taza de su retrete. Resultan cómicos si los miras de lejos y desagradables si los tienes cerca. Inofensivos la mayoría de las veces y ridículos el resto. Pero si les das un poco de confianza y se acercan más de lo deseable (para mi, mil kilómetros) te pueden ocasionar un problema y de los grandes.
No me importa la vida de la gente mientras no me afecte de lleno. Aunque me embarga la tristeza cuando veo al personal derivar al fracaso, que le voy a hacer. Esta historia me la contó un amiguete no hace tanto:

<<Vivo en una comunidad habitada por 20 familias, no somos multimillonarios, pero vivimos bien. Tenemos zonas comunes, piscina y jardines. Parque privado para los niños, gimnasio, sauna. Tenemos contratados varias personas para mantenimiento. Cada uno dispone de su garaje.
El vecino del 5 y su chofer

Cuando el vecino del numero 5 empezó a pedir para tabaco, mientras su chofer sacaba brillo a sus autos. Ninguno le dimos importancia. Una familia con varios mercedes ultimo modelo, chofer y dos asistentas. Lo tomamos como una anécdota. Después, cuando empezó a pedir casi a diario de cien en cien euros y a casi todos, nos empezó a mosquear, pero no le dimos importancia. Al pasar a pedir de quinientos en quinientos, si que lo comentamos. Pero claro, con el ritmo de vida que llevaba...Luego dejó de pagar los recibos que afectaban a la comunidad. Lo raro es que no despidió a nadie, ni se deshizo de los autos, es más compró otro. Además, contrato una canguro y una profesora particular para los niños. ¡Olé sus cataplines!

Un día concreto, nos devolvió todo el dinero de una vez, con sus correspondientes intereses. Además nos lo quiso agradecer con una fiesta por todo lo alto en el jardín. Todos los viernes de las siguientes semanas, hubo mariscada y jamón Joselito a su cargo para todos. Joder, estábamos encantados ¿Cómo habríamos sido capaces de dudar de él?
A los pocos meses recibimos una carta del banco.
 < Requerimos el pago del préstamo obtenido por la comunidad >.

¿CÓOMO?

El vecino del nº5 como apoderado de la finca había pedido un préstamo y puso como aval a toda la comunidad. Ahora tenemos un crédito compartido, que supera el valor de toda la finca en un doscientos por ciento. El vecino sigue con sus francachelas, sus autos, sus excesos. Paga su parte todos los meses y nosotros también. Hemos pensado echarlo de la comunidad, pero hay quien no quiere hacerse cargo de su parte del préstamo. También pensamos obligarlo a vender cosas para pagar una parte más importante, pero nos dan lástima los niños, a los que por cierto, su madre viste a la última. 
Los nenes probándose el traje.
Los niños hacen la comunión el mes que viene, ya nos han invitado.

Somos unos gilipollas muy románticos y el vecino resulta que es el que rima mejor.>>

Mi colega es un cuentista, a esta película sólo le faltan los títulos de crédito.



Como diría el del número 5: ¡Por el culo te la hinco!
(Te cuesta menos de un minuto dejar un comentario y para mi es importante. Gracias.)


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